¿Cómo manejar nuestras emociones? Ponemos a prueba nuestra pericia emocional día a día.

Se me ocurre ofrecer una pincelada sobre el manejo emocional, pues se necesitan de algunas horas de teoría pero sobre todo de práctica, para llegar a comprender y empezar a labrar una saludable y maravillosa herramienta de autoayuda, como lo es la Inteligencia Emocional.  

Leyendo hoy este artículo, La lección viral de esta madre te emocionará mucho, me ha parecido interesante hablar sobre ello. Sobre cómo nos afectan nuestras propias emociones y las de los demás.

¿Cómo manejar entonces nuestras emociones?

En momentos de conflicto interno, las emociones afloran queriendo ocupar su lugar como el champán cuando escapa de la botella donde está guardado por tanto tiempo, buscando libertad…

A  veces no es posible manejarlas, sino que explosionan directamente, bien por retención, bien por que sean la primera vez que aparecen,  como cuando aprendemos todos cuando somos niños, a controlar otras partes físicas de nuestro cuerpo, como por ejemplo, nuestros esfínteres, pis, caca, etc… bien, pues nuestras emociones también necesitan del aprendizaje del control y autorregulación emocional personal.

Las emociones son el agua interna que se se revuelve en nuestro interior y que necesitamos conocer, sentir, canalizar, dirigir… con mucha práctica, pues a veces sabemos que es una tarea ardua,

En el recorrido en que aprendemos, puede ocurrir que vivamos en primera persona o de forma indirecta, las consecuencias de no dirigir correctamente nuestra fuerza interna hacia el exterior y aparecen experiencias como el caso de esta mamá, que vive una situación de una explosión de ira de su hijo, en la cual, se rompe el espejo de la puerta con el correspondiente susto y peligro para ambos.

Es entonces cuando resulta imprescindible, tomar conciencia de la situación en las que nos vemos inmersos y además hacerlo en milésimas de segundo, pues de ahí, de nuestra pericia emocional, depende el resultado que obtengamos.

En estos momentos de dificultad, es precisamente cuando más amor, serenidad, templanza y equilibro personal, necesitamos para poder afrontar y superar la situación y que no se nos vaya de las manos. Aún se necesita de mayor centro personal, firmeza, fuerza interna, comprensión y claridad de actuación.

Se necesitan muchas horas de vuelo y vivir muchas experiencias, para manejar nuestro equilibrio interno, para calibrar nuestra reacción y aún así, cada situación es diferente, nuestros sentidos y nosotros mismos no respondemos de igual forma, así que todo es cambiante, dinámico y se convierte en una aventura.

Se me ocurre un ejemplo muy sencillo. El de un conductor de un medio de transporte, bien coche, autobús, piloto de avión,  que ante una situación de peligro, necesita corregir, alinear y reconducir el aparato en cuestión, ante una dificultad que se presente.

Dependerá de su experiencia, su destreza en manejar esa situación que tiene ante sí, de los elementos que intervengan en ella, el tiempo del que dispone, la urgencia que representa… el cómo transcurre u finaliza esa situación de aparente peligro.

Sobre todo las emociones de rabia, ira, cólera, en general de miedo, según su intensidad, pueden conllevar a provocar en las personas allegadas el mismo sentimiento, pues la emociones se contagian y provocan reacciones en cadena con efecto dominó. Es entonces cuando necesitamos “dominar” nuestro “vehículo emocional” para controlarlo y regularlo, tirando de templanza, autoconocimiento, sabiduría y experiencia, para colocarnos en nuestro centro cuanto antes.

La respiración profunda nos lleva en cuestión de segundos a nuestro centro de equilibrio, el corazón”

Para ello la respiración, nos ayuda a volver a nuestro centro, el corazón. El realizar varias respiraciones profundas tantas como se necesiten y podamos hacer mientras tomamos conciencia y actuamos, nos será altamente beneficioso y necesario. Lo que solemos decir como “contar hasta 10″… Esto nos prepara para resolverlo con más serenidad, fuerza, y de una forma más positiva en la medida en que podamos aplicarlo de forma inmediata,

Por mi parte, mucha comprensión y amor hacia nosotros mismos y hacia los demás, para aprender a manejar estos conflictos internos, para que no lleguen a ser mas que meras anécdotas de aprendizaje y no terminen en situaciones más complicadas donde se incrementen sus efectos negativos y el dolor que conlleva.

¡Mucho ánimo, viajeros de la vida!

Ana Jesús Murillo

Formadora Máster Coach, de Aprendizaje Holístico.

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