El amor pende de un hilo. Lo que el amor une que no lo separe la razón

 

LO QUE UNE EL AMOR QUE NO LO SEPARE LA RAZÓN

 

A veces necesitamos tener razón, a veces tenemos impulsos irrefrenables, frenos inconsistentes que lo único que consiguen es alborotar el corazón. Las emociones brotan, el amor fluye, y de repente, las resistencias al amor, a la felicidad real, obstruyen este camino.

 

¿Cuántos son los que en el camino del amor se perdieron por tener la razón?

Ni tú ni yo, ni yo ni tú, así estamos solos, tristes y sin amor. 

 

¿Qué mayor felicidad que confluir en sintonía? ¿Qué mayor fuente de alegría que el amor cuando brota?

No cerrar la fuente, no cerrar las puertas a la armonía. Es necesario lidiar con los apegos como la mayoría. Una vez liberado todo será sintonía. Cuando sepas estar sin él/ella, estarás con élla. Ese es el verdadero amor.

 

Liberar para amar de verdad, de corazón.

El corazón une y no ata, sino que libera ambos dos.

Es un lazo tierno que acaricia, que genera bienestar y es suave y aterciopelado, confortable y cómodo para ambos. No esclaviza, sino que suaviza la relación y la vuelve amorosa, dulce y generosa, ese es el verdadero amor, el que fluye sin descanso, sin puertas que se cierran, sin condiciones que generan resistencias y barreras.

El amor en libertad mana de la fuente primigenia, la rosa del corazón se abre y manifiesta al exterior toda su grandeza, con amor, con mucho amor y fuerza y precisamente este lazo dulce es el que tiene más fuerza. 

Lo que ha unido el amor, no lo puede separar ni la razón ni la emoción.

 

Sed serviles el uno con el otro.
Cubrir las necesidades de uno y otro con generosidad,
con amabilidad y tesón para lograr el bienestar y la armonía entre vosotros.

 

Estad pendientes con esmero, con necesidad de servir y no de apretar.

Mirar lo que es bueno para cada uno, pues de ahí radica el equilibrio del amor.

 

En ocasiones el amor pende de un hilo, el hilo de la razón, pero hemos de saber que este hilo sostiene muy poco, pero retiene muchísimo, son las barreras al amor.

 

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